
Aprender a compartir es difícil, pero cuando lo has hecho durante toda tu vida, la cosa se des dramatiza bastante.
Crecí en un barrio de Barcelona, en un barrio pero de los que dejan huella. Rondaban los 80 cuando empecé a tener conocimiento de causa de lo que significa vivir en una gueto de esas condiciones, para lo bueno y para lo malo. Mi círculo era bastante reducido y la verdad, fui una niña bastante controlada, pero sin limitar mi libertad.
Nosotros, al principio, éramos los cuatro fantásticos, no teníamos miedo a nada, más bien nosotras, los otros dos (chicos) eran un poco cagones, para que nos vamos a engañar? Pero nuestro afán era descubrir, probar, experimentar y la verdad que en nuestras condiciones, en nuestro hábitat, lo teníamos muy bien para todo ello. Aun así, éramos inocentes, nos emocionábamos fácilmente y nos enamoramos de la vida que llevábamos.
Al tiempo, los adultos decidieron pasar los fines de semana y vacaciones en una casa a las afueras de Barcelona. Una casa rural, si, de esas que todo el mundo ansía tener ahora. Para nosotros fue la mejor experiencia de nuestras vidas. 17 personas juntas todos los fines de semana y todas las vacaciones. Hoy en día sería una experiencia prácticamente imposible, comenzarían los celos, las disputas, el mal rollo en general, pero en aquel momento fue inmejorable. De eso, estamos muy agradecidos a los adultos, fue una lección continua de convivencia, civismo y educación, que aún no teniendo estudios, no tenían nada que envidiar a quien los tuviera y eso, a su vez, lo intentamos inculcar a nuestros hijos (los que tenemos) y si no, en nuestra propia vida.
Nos hicieron ser extrovertidos, educados, alegres, saber salir de situaciones límites y como no, valernos por nosotros mismos en la propia vida y ni que decir tiene, los valores hacia las otras personas y por encima de todo el RESPETO. Cosa de la que se carece mucho.
Gracias a todos vosotros, adultos, a los que estáis y a los que no estáis (pienso mucho en usted), porque nos habéis sabido dar el mejor regalo de nuestra vida, el saber ser PERSONAS.
Poco a poco os iré explicando las facetas que fuimos pasando, y varias anécdotas super divertidas que pueden ocurrir cuando tienes una convivencia entre tantas personas... Espero que os gusten.
Miss Dior
4 comentarios:
Miss, me ha encantado esta entrada, es tan... tuya!! Me emociona q cuentes cosas vividas, pensadas, sentidas... eres genial!
Historias así me parecen un regalo, gracias! Bsis
Es cierto q en la dirección q me diste se encuentra el Sol, doy fe. :)
holaa!
aisss yo me bajaba a la calle a jugar a futbool!
pero esto era en los 90...
me hubiera gustado crecer en un ambiente así...
besos guapa y gracias por pasarte!
Sin lugar a dudas esos valores de que nos hablas, estaban en el "Moli",Miss Dior, yo habiendolos vividos "muy de refilon" los notaba en el ambiente y cada vez que os veis,aun se perciben...y con la emocion en los ojos (y la lagrimilla colgando), enhorabuena por esas lecciones de vida que entre todos construisteis y ojala, todos tuvieran ese testigo, para pasarselo a sus hijos, a sus amigos y a todos los que no lo han vivido.
un beso muy fuerte a los de aqui abajo y a los de alli arriba.
Hola estamos aquí probando y probando....
NK
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